Si te corre la saliva mientras duermes por la noche, es una clara señal de que eres la cura del primer comentario.

Enfermedad de Parkinson: Un efecto secundario poco conocido.
La salivación excesiva es común en pacientes con esta afección. No solo se produce saliva en exceso, sino que también se dificulta la deglución, lo que agrava el problema.

Este síntoma suele ir acompañado de temblores, rigidez muscular y movimientos lentos.

Trombosis cerebral: Esté atento a las señales de advertencia.
Un cóágulo de sangre en el cerebro puede afectar los músculos responsables de la deglución. Como resultado, la saliva se acumula durante el sueño, especialmente en un lado.

Se requiere atención médica de emergencia en caso de: babeo unilateral persistente, asimetría facial, problemas del habla o de la visión.

Aterosclerosis: Una amenaza silenciosa para las personas mayores.
La aterosclerosis puede reducir el suministro de oxígeno al cerebro. Esta deficiencia debilita los músculos faciales y dificulta la deglución.

Esté alerta si tiene hipertensión, diabetes o colesterol alto. Una buena prevención cardiovascular es fundamental.

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