Si te corre la saliva mientras duermes por la noche, es una clara señal de que eres la cura del primer comentario.

Parálisis facial: debilidad muscular visible.

Si un lado de la cara se siente menos firme o incluso rígido, podría ser un signo de parálisis facial. Este desequilibrio dificulta la retención de saliva, especialmente en el lado afectado.

Qué buscar: una comisura de la boca caída, un ojo abierto… En este caso, debes consultar a un médico lo antes posible.

Enfermedad por reflujo gastroesofágico: cuando aumenta la acidez.
Este trastorno digestivo provoca salivación excesiva. ¿Por qué? La acidez en el esófago desencadena un reflejo protector: la salivación.

Síntomas concomitantes: acidez, dolor torácico y sabor amargo en la boca. El tratamiento específico puede producir una mejora significativa.

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