Aprovechando al máximo tu práctica “Piernas en la pared”
Para sacar lo mejor de esta sencilla pose, aquí hay cinco cosas que debes tener en cuenta:
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Comience con soporte: si mantener las piernas estiradas al principio es difícil, está totalmente bien doblar un poco las rodillas. También puedes colocar una almohada debajo de tu espalda o espalda baja para mayor comodidad. Si no puedes llegar a una pared, simplemente acuéstate en la cama y apoya las piernas sobre una almohada para que queden más altas que tu corazón. Lo principal es estar cómodo.
Relaja tus músculos: mientras estés en la pose, intenta liberar cualquier tensión en el cuello, los hombros, los brazos y la espalda. No deberías esforzarte ni sentir ningún dolor. Si lo haces, significa que probablemente estés manteniendo la tensión o haciéndolo mal. El objetivo es relajar el cuerpo y la mente. Además, asegúrate de no usar ropa ajustada alrededor de la cintura, como leggings o cinturones ajustados, ya que esto puede bloquear el flujo sanguíneo.
Respira profundamente: concéntrate en inhalar y exhalar lentamente y profundamente por la nariz. Esto ayuda aún más a que la sangre de las piernas regrese al corazón, lo que hace que la postura sea más efectiva.
Mantén la posición: cuando estés empezando, intenta dedicarle entre 5 y 10 minutos al día. A medida que te sientas más cómodo, puedes trabajar hasta 20 o incluso 30 minutos para obtener la mayor cantidad de beneficios.
Escucha a tu cuerpo: si sientes algún dolor agudo o mucha incomodidad, abandona suavemente la postura. Siempre es una buena idea hablar con un médico o un fisioterapeuta si no está seguro o si el dolor continúa.
¿Cuándo debes levantar las piernas?
Puedes hacer esta pose prácticamente en cualquier momento que funcione para ti. A muchas personas les gusta hacerlo por la mañana antes del desayuno para empezar el día, o por la tarde cuando llegan a casa del trabajo. También es genial justo antes de acostarte, ya que puede ayudarte a relajarte y dormir mejor. Si puedes, intenta hacerlo al menos dos veces al día. Pero si sólo tienes tiempo para una sesión, hacerlo por la noche es una buena opción porque es cuando la mayor parte del líquido y la sangre se han acumulado en tus piernas a lo largo del día.
Consideraciones importantes: riesgos y quién debe tener cuidado
Quizás te preguntes si esta postura es segura para todos, especialmente para las personas mayores o aquellas con ciertas condiciones de salud. Aclaremos algunas preocupaciones comunes.
En primer lugar, esta postura generalmente la pueden realizar personas de todas las edades y de la mayoría de las condiciones físicas. Es bastante suave.
¿Qué pasa con la presión arterial? Es cierto que tu presión arterial puede subir un poco durante unos segundos cuando adoptas la postura por primera vez. Esto le sucede a casi todo el mundo, tenga o no presión arterial alta. Pero no os preocupéis, este aumento temporal no suele causar ningún problema a la mayoría de las personas. De hecho, con el tiempo, hacer esta postura con regularidad puede ayudar a controlar la presión arterial en personas que tienen presión arterial alta porque promueve la relajación.