Historia: Trabajé Toda Mi Vida En El Cementerio… Y Lo Que Viví No Se Lo Deseo A Nadie

Comenzó a llamarme en sueños.

A las 3:17.

Una figura con sotana negra caminaba entre tumbas abiertas.
Nunca veía su rostro… pero sabía quién era.

Hasta que una noche lo vi de verdad.

Ojos negros.
Voz dentro de mi cabeza.

“Gracias por recordarme”.

La última batalla

Fui a la tumba 44 con una Biblia, una cruz de madera y sal.

Recité el Salmo 91 con la voz rota.

El suelo tembló.
Las campanas gritaron.
Las voces salieron de la tierra.

El sacerdote emergió de la tumba.

“No puedes enterrar lo que ya despertaste”.

Grité su nombre y ordené que descansara.

El cementerio entero gritó.

Luego… silencio.

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