La mayoría de organizaciones de seguridad alimentaria han señalado que el “arroz plástico” como tal es extremadamente improbable de producir comercialmente:
- Sería mucho más caro fabricar que producir arroz natural.
- Sería fácilmente detectable por sabor, textura y olor.
- Implicaría riesgos legales enormes para cualquier empresa.
Sin embargo, sí pueden existir adulteraciones, como mezclar arroz de baja calidad, granos dañados o impurezas.
Por eso, estas pruebas sirven para verificar la calidad más que para detectar un complot industrial.