Historia: Trabajé Toda Mi Vida En El Cementerio… Y Lo Que Viví No Se Lo Deseo A Nadie.

La flor negra

Después de eso, el cementerio cambió.

Una mañana apareció una flor negra sobre una tumba recién cerrada. Nadie había entrado. Nadie la había puesto.

Las estatuas parecían moverse.
Las velas se encendían solas.
Las cruces caían sin que nadie las tocara.

El lugar estaba… atento.

La niña de blanco

La vi una tarde entre la niebla.

Una niña descalza, vestida de blanco, frente al osario.

—¿Por qué los entierran así? —me preguntó—. Nunca pueden dormir.

Cuando parpadeé, ya no estaba.

Pero regresaba.
Siempre los lunes.
Siempre con la misma pregunta.

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