Cada noche, te acuestas en la cama, probablemente sin pensar dos veces en la postura de tu cuerpo. Pero los estudios demuestran que ciertas posturas al dormir pueden afectar la circulación sanguínea y sobrecargar el sistema cardiovascular. Un flujo sanguíneo deficiente al cerebro, incluso durante unas pocas horas, puede aumentar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular con el tiempo. Para las personas mayores, esto es especialmente crítico, ya que la edad ya aumenta la vulnerabilidad. La Asociación Americana del Corazón señala que los accidentes cerebrovasculares afectan a más de 795,000 personas al año en EE. UU., muchos de los cuales se pueden prevenir con cambios en el estilo de vida. ¿Podrían tus hábitos de sueño ser uno de esos cambios? Analicemos qué está en juego.