Dormía con su serpiente… hasta que descubrió la verdad

Pero algo cambió.
​Durante tres semanas, Titán dejó de comer. Rechazaba los cerdos enteros que Elena le compraba; simplemente los miraba con sus ojos inexpresivos y verticales, y luego volvía a la cama. Se estaba quedando vacío. 🐖🚫
​Una noche, Titán hizo algo que heló la sangre de Elena. ❄️
​No se enroscó en la esquina como de costumbre. En su lugar, se deslizó sobre la cama y se estiró completamente recto, rígido como una viga de acero, pegando su cuerpo frío a lo largo del cuerpo de Elena. Desde los pies hasta la cabeza, la serpiente se alineó perfectamente con ella, tensando sus músculos, respirando rítmicamente contra su oído. Sintió las 600 libras de presión estática. 📏💀
​Preocupada por la falta de apetito y este extraño comportamiento “cariñoso”, Elena llevó a la bestia al veterinario a la mañana siguiente. 🚑
​El doctor escuchó la historia de Elena: cómo Titán no comía, y cómo ahora, cada noche, se estiraba rígido a su lado, pegado piel con escama. El veterinario se quitó las gafas, pálido, y la miró con terror absoluto. 😨👓

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