Su tamaño compacto permite guardarlo fácilmente en un estuche o bolsillo.
Un recipiente para cerillas de repuesto:
Para los aficionados al senderismo o la acampada, los frascos de pastillas pueden ser un excelente contenedor para cerillas. Al ser impermeables, protegen las cerillas de la humedad.
Incluso puedes pegar un pequeño trozo de superficie abrasiva a la botella para que puedas encenderlas fácilmente.
Un dispensador de bastoncillos de algodón para tu bolso:
Puedes guardar unos cuantos bastoncillos de algodón en un frasco de pastillas para crear un pequeño neceser de viaje. Así evitarás que se ensucien o se doblen dentro del bolso.
Es una solución sencilla pero muy práctica para mantenerse organizado durante los viajes.