Nunca eliminé la carne, pero tampoco la consumí en exceso.
La carne aporta hierro, proteínas y nutrientes importantes para mantener la fuerza muscular, especialmente con la edad. La clave siempre fue la moderación y preferir preparaciones simples, evitando frituras excesivas.
5. Legumbres: alimento tradicional y poderoso
Las legumbres como lentejas, garbanzos o porotos formaron parte frecuente de mi alimentación.
Son económicas, muy nutritivas y proporcionan proteínas vegetales, fibra y minerales. Además, generan saciedad y ayudan a mantener estables los niveles de energía durante el día.
6. Pan sencillo o cereales tradicionales
Nunca dejé de comer pan o cereales básicos.
Los carbohidratos naturales aportan la energía necesaria para las actividades diarias. El secreto no es eliminarlos, sino elegir versiones simples y evitar los productos ultraprocesados.