4. Irritantes del ambiente
A veces, la causa está justo frente a nosotros. El humo del cigarrillo, los vapores químicos, los ambientadores en aerosol o incluso los perfumes fuertes pueden irritar las vías respiratorias. Cuando esto ocurre, el cuerpo reacciona generando más mucosidad como mecanismo de defensa.
No hace falta ser fumador para sufrirlo; el humo de segunda mano también puede causar este tipo de irritación, al igual que trabajar en ambientes cargados de polvo o gases.
5. Infecciones respiratorias que no se terminan de curar
Un resfriado mal cuidado, una bronquitis o una gripe que se arrastra por semanas pueden dejar residuos de inflamación en la garganta o los bronquios. Esto hace que el cuerpo siga produciendo moco incluso después de que la infección ya se fue.
A veces, la flema persiste por semanas, sobre todo si se ha abusado de antibióticos o si el sistema inmunológico está debilitado.