2. Alergias ambientales y estacionales
El polvo, el polen, los ácaros, los pelos de mascotas e incluso los cambios de clima pueden desencadenar una reacción alérgica en el cuerpo. Cuando eso sucede, el organismo libera histamina, una sustancia que provoca congestión, estornudos y un aumento de la producción de mucosidad.
Si vives en un lugar con mucha humedad o cerca de áreas verdes, podrías estar expuesto a estos factores sin darte cuenta. Y si la flema aparece más en ciertas épocas del año o cuando limpias la casa, es muy probable que una alergia esté detrás de todo.
3. Sinusitis o rinitis crónica
La sinusitis, especialmente cuando se vuelve crónica, puede provocar que la mucosidad de los senos paranasales gotee hacia la garganta (lo que se conoce como goteo postnasal). Esa mucosidad puede causar carraspeo constante, tos seca o una sensación de “nudo” en la garganta.
En estos casos, la persona suele notar que la flema es más abundante en las mañanas o cuando se acuesta, ya que el moco se acumula mientras duerme.