La verdad sale a la luz
La puerta se abrió.
La luz entró como un golpe.
Protegí a Lucía mientras los agentes bajaban.
Uno murmuró indignado. Otro pidió ayuda médica.
Detrás de ellos, Sofía lloraba al vernos.
Afuera, Ricardo fue esposado.
Valeria gritaba que todo era un malentendido.
Pero la verdad ya no podía esconderse.
Consecuencias inevitables
En el hospital nos dijeron que estábamos deshidratadas, pero fuera de peligro.
Lucía estaba bien.
Yo tenía golpes, agotamiento… y el corazón roto.
Las pruebas eran claras: el encierro, los suministros, los registros del viaje, los mensajes.
Todo.