El rescate llegó gracias a alguien que sí prestó atención.
Sofía, una joven del mercado local, notó mi ausencia. Yo siempre cumplía mis promesas, y ese día no aparecí.
Al pasar frente a mi casa, sintió el olor. Vio la casa cerrada. Tocó la puerta.
Nadie respondió.
Y decidió no ignorarlo.
Llamó a la policía.
El regreso inesperado
Yo no sabía nada de eso.
Solo escuché ruidos arriba… y luego, para mi horror, las voces de Ricardo y Valeria regresando de su viaje.
Sus maletas rodaban por el piso.
Valeria preguntó por el olor.
Ricardo dijo:
—¿Cómo ha podido pasar esto?
No sonaba preocupado por nosotros.
Sonaba sorprendido por las consecuencias.
Entonces… otra voz.
Un policía.