La cafeína actúa bloqueando los receptores de adenosina, una sustancia química que induce la relajación y favorece el sueño. Consumir café, especialmente cerca de la noche, puede dificultar conciliar el sueño, reducir su profundidad y alterar el ciclo normal del mismo. Esto es especialmente problemático para quienes ya padecen insomnio o tienen dificultades para lograr un sueño reparador.
Recomendaciones
Evitar el café por completo o limitar su consumo a las primeras horas del día puede ser muy útil.
Sustituir el café por alternativas relajantes como la valeriana, la pasiflora o el té de tilo, que promueven la calma y favorecen un sueño profundo.
Establecer una rutina de higiene del sueño, que incluya evitar el uso de dispositivos electrónicos antes de acostarse, también puede mejorar los resultados.
3. Arritmias cardíacas