Y lo peor de todo…
no fue por maldad.
Fue porque no quise ver.
O quizás sí lo vi… pero elegí ignorarlo.
La familia en la que crecí
Soy el menor de cuatro hermanos. Tres hermanas mayores… y luego yo.
Cuando era adolescente, mi padre murió de forma inesperada. Desde ese momento, mi madre, Doña Elena Torres, tuvo que sostener todo sola.
Mis hermanas estuvieron ahí. Trabajaron, se sacrificaron y mantuvieron la casa en pie. También me criaron.
Y sin darme cuenta, crecí acostumbrado a que ellas decidieran todo.
Qué se arreglaba en casa.
Qué se compraba.
Qué debía estudiar.
Dónde trabajar.
Incluso con quién debía relacionarme.
Nunca cuestioné nada.
Para mí… eso era la familia.