Uno de los efectos más inmediatos es el aumento de peso.
La comida rápida suele ser alta en calorías pero baja en nutrientes, lo que significa que puede llevar rápidamente a comer en exceso sin satisfacer las necesidades de vitaminas y minerales del cuerpo.
Con el tiempo, esto puede contribuir a la obesidad, lo que aumenta el riesgo de enfermedades como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardíacas y la hipertensión arterial. Estudios han demostrado una relación directa entre una dieta rica en alimentos procesados y el desarrollo de enfermedades crónicas.