- Minimice el uso de plástico, especialmente al calentar.
- Ventile su hogar a diario.
- Evite los alimentos con saborizantes artificiales.
- Limpie regularmente los electrodomésticos que utilizan agua.
- Reemplace los utensilios de cocina desgastados o dañados.
- Elija materiales naturales y duraderos siempre que sea posible.
Incluso pequeños cambios en su hogar pueden reducir significativamente los riesgos para la salud a largo plazo. ¡La prevención a menudo comienza no con medicamentos, sino con la información!