Otro aspecto relevante es el impacto sobre la inflamación. El sedentarismo está asociado con un aumento de marcadores inflamatorios que pueden afectar negativamente al sistema nervioso. El movimiento regular actúa como un modulador antiinflamatorio natural, contribuyendo a un entorno cerebral más saludable
.
Incorporar caminatas en la rutina diaria no requiere equipamiento especial ni grandes esfuerzos, pero sí constancia. Es una intervención simple con beneficios profundos, tanto a nivel físico como mental. Más que una actividad física, caminar es una forma de estimular el cerebro desde el cuerpo.