Explicó que solemos pensar que existe un único momento correcto para cada cosa: estudiar a cierta edad, enamorarse a cierta edad, cambiar de carrera antes de cierta edad. Y cuando ese calendario imaginario no se cumple, creemos que hemos perdido el turno.
Pero la vida no funciona como una fila numerada.
A veces avanzamos con seguridad.
Otras veces nos detenemos.
En ocasiones sentimos que nos equivocamos.
Y equivocarse no significa terminar. Significa aprender algo que antes no sabíamos.
🌿 Cada etapa trae una nueva versión de nosotros
El sabio explicó que no somos la misma persona a los 20, a los 40 o a los 60 años. Cambian nuestras prioridades, nuestras heridas, nuestras certezas y nuestras preguntas.
Cada etapa trae su propia versión de nosotros.
Y ninguna llega demasiado tarde cuando el corazón aún quiere intentar.