En definitiva, la pregunta quizás no sea “¿se puede vivir sin pareja?”, sino más bien: “¿qué necesito realmente para sentirme bien?”.
Tomarse un tiempo para reflexionar sobre ello a menudo nos permite darnos cuenta de que la felicidad no depende de una sola persona, sino de un equilibrio general.
Aprender a estar en paz con uno mismo ya es construir una base sólida para todas las relaciones, románticas o de otro tipo.
Elegir tu vida significa darte el mejor equilibrio posible y acceder a una vida plena sin pareja .