Al despertarse repentinamente, el cuerpo experimenta cambios rápidos en la presión arterial y la frecuencia cardíaca. Levantarse bruscamente de la posición acostada puede provocar una caída repentina de la presión arterial, causando: mareos o aturdimiento repentinos; visión borrosa; taquicardia; e incluso desmayos y caídas repentinas. Por lo tanto, seguir la regla de los tres minutos y medio permite que el sistema circulatorio se adapte gradualmente, previniendo una caída de la presión arterial y manteniendo el equilibrio del cuerpo.
¿Quiénes corren mayor riesgo?
Esta regla se recomienda especialmente para las personas mayores, las personas con hipertensión o afecciones cardíacas, y las personas que sufren de anemia o mareos frecuentes al ponerse de pie.
Sin embargo, la verdad es que esta regla es beneficiosa para todos, ya que ayuda al cuerpo a pasar del sueño al movimiento de forma fluida y sin esfuerzo repentino.