Cuando la piel pierde humedad y elasticidad, se produce un engrosamiento llamado hiperqueratosis. Esa capa endurecida no puede estirarse adecuadamente al caminar. Entonces, bajo presión, se rompe.
Es un mecanismo físico simple: rigidez + presión = fisura.
Entre los factores más frecuentes se encuentran:
✔ Piel seca crónica
✔ Permanecer muchas horas de pie
✔ Sobrepeso
✔ Uso frecuente de calzado abierto
✔ Duchas prolongadas con agua muy caliente
✔ Diabetes mal controlada
✔ Problemas de circulación
Cada uno de estos factores afecta la capacidad de la piel para mantenerse flexible y protegida.
No siempre es “solo resequedad”
Hay distintos niveles de afectación, y reconocerlos a tiempo puede evitar complicaciones.