Este cambio se llevo a cabo cuando comenzó a incrementar la cantidad de automóviles que ocupaban las calles de las ciudades, ya que, por culpa de la congestión, los conductores no lograban identificar con claridad a los vehículos de emergencia aunque se situaran cerca del suyo. Gracias a que los nombres se escriben al revés, facilito a la rápida identificación de estos vehículos en gran parte de las ciudades.
Algunos estudios sugieren que los seres humanos podemos detectar y ordenar palabras que tengamos delante nuestro a pesar de que hayan sido modificadas. un estudio del Basque Center for Cognition, Brain and Language certificó que nuestro cerebro tiene la capacidad de comprender palabras reflejadas en una superficie reflectante de la misma forma que las que se escriben en una hoja de papel.