Pon un vaso de sal en el coche: un truco sorprendente que todo conductor debería saber.

Piénsalo como un mantenimiento preventivo, tanto para tu nariz como para la durabilidad de tu coche.
Alternativas inteligentes (si aún tienes dudas)
Paquetes de gel de sílice: Mete un puñado de esos paquetes de “no comer” (de cajas de zapatos, aparatos electrónicos o carne seca) en una bolsa transpirable. Recárgalos calentándolos en el microondas durante 30 segundos cuando se pongan rosados.
Periódico arrugado: Cubre las alfombrillas con periódicos viejos durante la noche; absorbe la humedad como una esponja. (Ventaja: reciclado y gratis).
Arroz en un calcetín: Un truco clásico; aunque menos efectivo que la sal, es mejor que nada en caso de apuro.
Los tres se basan en el mismo principio: absorber la humedad, prevenir daños.
Por qué esto es más que un simple truco de “conveniencia”: