Para un niño, la noche puede sentirse grande, silenciosa, desconocida.
Y ese pequeño vaso de agua se convierte en la forma más sencilla de decir:
“Quédate conmigo un ratito más.”
Un beso más.
Una caricia más.
Un “duerme bien” repetido otra vez.
Algún día dejarán de pedir agua antes de dormir.
Y quizá entonces recordemos que nunca fue el agua lo importante.
Era ese pequeño momento… que querían compartir contigo antes de dormir.
Pages: 1 2