Sentí un vacío horrible.
No lloré.
No grité.
Solo me quedé ahí… congelada… viendo cómo mi vida se rompía en silencio.
Pero lo peor… no fue eso.
Lo peor fue lo que pasó después.
Decidí acercarme.
Toqué la puerta.
Y cuando me vieron…
No mostraron vergüenza.
No mostraron culpa.
Solo silencio.
Y entonces… mi pareja dijo algo que jamás voy a olvidar:
—“Ya lo sabías… solo no querías aceptarlo.”
Sentí como si me arrancaran el alma.
Años de relación…
Confianza…
Planes…
Todo… convertido en nada