Esta luna llena rosada exige honestidad. Pero no cualquier tipo de honestidad: honestidad sobre lo que realmente sientes, lo que ya no quieres tolerar, lo que anhelas profundamente y cómo te descuidas “para evitar problemas”. Según la experta, la verdadera pregunta es: “¿Cómo es una relación en la que me sienta respetada, vista y elegida… incluso por mí misma?”. Esta energía nos impulsa a reajustar nuestro rumbo y, finalmente, encontrar nuestro lugar.
Una luna rosada que trae un soplo de honestidad.
“Contrario a lo que se podría pensar, la luna no se vuelve rosa”, aclara la experta. En realidad, su nombre proviene de las tradiciones nativas americanas y se refiere al flox, la flor de primavera que florece en esta época del año. Este ciclo lunar, por lo tanto, celebra la renovación, la apertura del corazón y la dulzura de la primavera… pero cuidado, detrás de esta poesía se esconde una energía poderosa. La luna llena amplifica todo lo que yace latente, todo lo que madura silenciosamente, todo lo que anhela florecer o reequilibrarse.