¿Cómo evitarla? Para evitar que el frío queme nuestros alimentos, es importante seguir algunas reglas:
Guarda los alimentos de manera que las bolsas se adhieran perfectamente a la superficie, evitando así el contacto con el aire (el almacenamiento al vacío es ideal para esto);
Es recomendable mantener el congelador casi lleno;
Evita cambios bruscos de temperatura congelando demasiados alimentos a temperatura ambiente al mismo tiempo: al congelarlos todos juntos, la temperatura interna tenderá a subir primero y luego a volver a su nivel anterior.
Por último, pero no menos importante: es fundamental recordar que congelar alimentos no significa que sean eternos. Con el tiempo, incluso los alimentos perfectamente conservados pueden deshidratarse y perder parte de su sabor; después de unos meses, habrá que consumirlos.