En nombre de la detección temprana, millones de mujeres hacen fila cada año para un procedimiento que, según les han dicho, les salvará la vida: la mamografía.
• El pecho está comprimido fuertemente entre dos placas.
• La radiación de rayos X pasa a través del tejido.
• Las áreas más densas (como tumores o calcificaciones) aparecen como manchas blancas.
Es una prueba mecánica y estructural que, si bien puede detectar un bulto sospechoso, no puede diagnosticar cáncer por sí sola. Solo puede identificar una anomalía. Se requieren pruebas adicionales (generalmente biopsia, ecografía o resonancia magnética) para confirmar la malignidad.
También es importante entender que una zona sospechosa en una mamografía no siempre implica peligro. Y una mamografía clara no siempre significa seguridad.