Alimentos procesados y ultraprocesados:
Estos alimentos suelen contener conservantes, nitritos y aditivos artificiales que, según estudios, se asocian con un mayor riesgo de cáncer si se consumen con frecuencia.
Contaminantes del aire interior:
El humo de cocina, el humo de cigarrillo, el incienso y una ventilación inadecuada pueden liberar partículas dañinas que se acumulan en el interior.
Ciertos productos domésticos,
como productos de limpieza, ambientadores y plásticos de baja calidad, pueden liberar compuestos orgánicos volátiles (COV) cuando se calientan o se usan durante largos periodos.
Hábitos inadecuados de almacenamiento y recalentamiento de alimentos:
Recalentar repetidamente alimentos en recipientes inadecuados puede aumentar la exposición a productos químicos dañinos.