En otras palabras, la presencia de este aditivo hace que las carnes procesadas y las comidas congeladas posean sabores más frescos y “con ganas” de seguir comiéndolas.
El GMS “engaña” a nuestro cuerpo haciéndonos creer que la comida sabe mejor, más sana y más rica en nutrientes.
El glutamato de sodio E621 viene en forma de polvo cristalino
Tiene el sabor como de una sopa de carne y se puede añadir a cualquier alimento para mejorar su sabor. El glutamato de sodio hace que se incrementen los antojos, y conduce a comer en exceso y a la obesidad.
El GMS estimula las células del cerebro de la misma manera que lo hacen las drogas, creando así una sensación de adicción. Es fácilmente absorbido en la sangre y el cerebro, lo que provoca un cambio en los genes responsables del sentido del gusto.