3. Beber agua antes de dormir: un riesgo nocturno
Tomar líquidos justo antes de acostarse favorece la necesidad de levantarse durante la noche para ir al baño. Con la edad, la producción de la hormona que reduce la orina nocturna disminuye, lo que incrementa este problema.
Esto puede generar:
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Interrupción del sueño profundo
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Mayor riesgo de mareos al levantarse
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Caídas nocturnas y fracturas de cadera
Recomendación: dejar de beber líquidos al menos 2 horas antes de dormir. Si hay sequedad bucal, solo humedecer la boca con un pequeño sorbo.
4. Esperar a tener sed: la trampa biológica
Con el envejecimiento, el mecanismo cerebral que activa la sensación de sed pierde sensibilidad. Cuando sientes sed, la deshidratación ya está instalada.
La sangre se vuelve más espesa, lo que:
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Eleva la presión arterial
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Aumenta el esfuerzo del corazón
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Favorece la formación de coágulos
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Incrementa el riesgo de infarto o ictus
Recomendación: beber por hábito y por horarios, no por sed. Asociar el agua a rutinas diarias.