Este tipo de acertijo se basa en un truco muy conocido: utiliza nuestros procesos de pensamiento automáticos. En cuanto leemos «1975», nuestro cerebro lo asocia automáticamente con un año. Es normal: asociamos espontáneamente este tipo de número con una fecha. ¡Y ahí es precisamente donde nos engañan!
Porque, en realidad, nada dice que “1975” sea un año. Es solo una interpretación… y todo depende de eso.