Antes de decidir, hazte estas preguntas:
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¿Qué cosas realmente no puede hacer solo?
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¿Qué sí puede seguir haciendo?
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¿Qué desea él o ella?
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¿Qué apoyos existen en tu comunidad?
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¿Qué pequeños cambios en la casa podrían mejorar la seguridad?
Y sobre todo: involucra a la persona en la decisión.
No es un paquete que se traslada, es un ser humano con voz, historia y sentimientos.
Consejos y recomendaciones
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No tomes decisiones desde el cansancio o el miedo.
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Habla con la persona mayor de forma honesta y respetuosa.
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Investiga todas las opciones disponibles en tu ciudad.
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Pide ayuda a otros familiares, no cargues con todo tú solo.
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Prioriza siempre la dignidad por encima de la comodidad.
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Recuerda que más seguridad no siempre significa mejor vida.
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No se trata solo de cuidar a alguien, sino de cómo lo cuidamos.
Nuestros mayores no necesitan ser encerrados para estar a salvo, necesitan sentirse amados, respetados y aún parte de la vida. Antes de elegir lo más fácil, vale la pena luchar por lo que es verdaderamente humano.