Llora… pero no te rindas
Llora si pesa.
Llora si duele.
Llora si nadie entiende lo que estás cargando.
Pero no te rindas.
Vivimos en una sociedad que nos enseñó que llorar es debilidad. Que ser fuerte significa no quebrarse. Que mostrar dolor es perder. Y el 90% está haciendo eso mal… porque las lágrimas no son señal de derrota.
Son señal de que sigues sintiendo.
De que sigues luchando.
De que, a pesar de todo, tu corazón todavía late con esperanza.
Llorar no es rendirse. Rendirse es dejar de creer que algo puede cambiar. Y si estás llorando, es porque aún te importa. Porque aún esperas. Porque aún deseas sanar.