Beber agua es un hábito esencial para la salud, pero a partir de los 60 años la forma en que te hidratas puede marcar la diferencia entre proteger tu corazón o ponerlo en riesgo. Lo que antes el cuerpo toleraba sin problemas, con el paso del tiempo puede convertirse en un factor silencioso de sobrecarga cardíaca, renal y circulatoria.
Con los años, las arterias pierden elasticidad, el corazón trabaja con menos margen de error y los riñones filtran más lentamente. En este contexto, no solo importa cuánta agua bebes, sino cómo, cuándo y qué tipo de agua consumes.
A continuación, se detallan los seis errores más peligrosos de hidratación después de los 60 y por qué deberías evitarlos.