La intensidad de ardor y la frecuencia con que esto ocurre pueden variar de una persona a otra, pero algunos síntomas comunes incluyen:
– Ardor en el pecho, especialmente después de comer
– Sensación de presión o incomodidad en la parte superior del abdomen
– Sabor amargo o ácido en la boca
– Sensación de calor que asciende hacia la garganta
– Molestia al acostarse o inclinarse hacia adelante
Estos síntomas no siempre indican una enfermedad grave, pero sí pueden ser una señal de que algo no está funcionando del todo bien en nuestro organismo.
Existen distintos hábitos y situaciones que pueden aumentar la probabilidad de sentir este malestar, uno de ellos es comer en exceso o muy rápido, consumir alimentos muy grasos, picantes o ácidos, tomar café, refrescos o alcohol con frecuencia, acostarse inmediatamente después de comer, la ropa muy ajustada en el abdomen y el estrés prolongado.