Los investigadores analizaron la sangre del cordón umbilical de recién nacidos y se centraron en los niveles de ácidos grasos, sustancias esenciales para el desarrollo neurológico del bebé. Algunos de estos ácidos grasos, como los omega-3 y omega-6, son fundamentales para la formación del cerebro y la función neuronal.
El estudio encontró que alteraciones específicas en la concentración de ciertos ácidos grasos estaban asociadas con un mayor riesgo de desarrollo de TEA en la infancia. Aunque todavía no es un marcador diagnóstico definitivo, los resultados sugieren que la composición bioquímica del cordón umbilical podría reflejar desequilibrios tempranos en el desarrollo neurológico.
🔹 Importancia del hallazgo
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Diagnóstico temprano
Actualmente, la detección del TEA depende principalmente de observaciones del comportamiento y evaluaciones clínicas, las cuales suelen realizarse a partir de los 18 a 36 meses de edad. Este retraso en el diagnóstico limita la posibilidad de intervenir de manera temprana.
Si los ácidos grasos del cordón umbilical se confirman como un marcador fiable, los médicos podrían identificar bebés en riesgo desde el nacimiento, permitiendo intervenciones más tempranas y personalizadas.