A veces la vida empieza a derrumbarse sin una causa visible.
Relaciones que se enfrían, dinero que desaparece, conflictos que surgen de la nada, enfermedades sin explicación.
Y todo comenzó después de algo aparentemente inofensivo:
un perfume, una joya, una prenda de ropa, una planta o una comida.
Pocas personas saben que, desde una perspectiva espiritual, no todo lo que se entrega como regalo es inocente
Existen objetos que llegan cargados de intención.
Y la intención, en el mundo espiritual, es una llave.
Aceptar algo no es solo un acto social.
Es una forma de permiso.