La inteligencia no siempre se nota por lo que dices, sino por lo que decides callar, observar y preservar. A lo largo de la vida, aprendemos que no todo debe ser compartido, no todos deben ser escuchados y no todos merecen acceso a nuestro mundo interior.
Las personas realmente sabias entienden que proteger ciertas partes de su vida es una forma de respeto hacia sí mismas.